el paso rítmico de tu sombra violácea
y tu delirio ardoroso.
Derramarás tu esencia
todas las mañanas
y nacerás una y otra vez.
Sonreirás en cada ventana,
cubierta de penumbras
a las doce del día.
Volarás como una ave sin árbol
dentro de una habitación
eternamente inmaterial.
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