jueves, 1 de abril de 2010

Del otro lado de la ventana

Imposible reconstruir un solo detalle.
El viento matutino antecede
al arribo del crepúsculo,
quedando inmóvil el impostor.
Respiras lentamente en la terraza,
semidesnuda, mientras miras
mis ropas raídas, manchadas de vino.
Sentada en la mesa más
alejada, en penumbra, junto
a dos hombres jóvenes y
una chica, rubia, voluptuosa,
bella, escuchas del otro lado
de la ventana cómo la
gente charla ansiosa del viaje
que quince años atrás realizaron.
Yo era un viajero
y tú una turista.
El mapa lo demostraba,
Las manchas indicaban
América del Sur.

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