Tocó la campana un poco
enfebrecido el ojo de Dios.
Van y vienen personajes.
Otra vez, el espíritu
de las bacantes prepara
la intensidad y escoge la orilla.
Diálogo de ciegos.
Otra vez, la atmósfera
Irrespirable de la uva celeste.
Un gemido impunemente
habla, grita, susurra.
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